Demasiado mini

19 abr

Antes de que Maru* llegara a San Pablo, ya habíamos arreglado que iríamos a almorzar un día a Z-Deli Sanduíches. Ella estaba al tanto de la buena fama del lugar y yo había leído una nota que me tentó a visitarlo. El último sábado, después de llevarla a conocer el maravilloso mundo de la calle 25 de Março, de visitar su departamento y de pasear por su nuevo barrio, Jardins, fuimos al destino tan aguardado.

El nombre de Z-Deli Sanduíches ya delata cuál es su especialidad. Y lo hace muy bien. Pero tal vez lo que llama más la atención es cómo consigue, en tan pocos metros cuadrados, dejar tan felices a sus clientes. Hay sólo tres mesas y algunas banquetas altas para los que quieren comer en la barra. Para llegar a donde estábamos sentadas, la moza tenía que salir a la calle y volver a entrar al deli. Cada vez que veía la escena, mentalmente me cuestionaba cómo tenía paciencia para tantas vueltas.

Todos esos obstáculos, que podrían ser negativos, se transforman en el gran encanto y atractivo del restaurante. Sí, pues te obliga a prestarle atención a los detalles. Al estar tan cerca de la cocina, pude ver como eran armados varios sandwiches, hamburguesas y ensaladas. También el espacio limitado me ayudó a descubrir, en la estantería que estaba en el extremo opuesto de mi mesa, dos libros de comida judía.

20130413_163025

Para personas indecisas como yo, el menú de Z-Deli ayuda. Hay poca opción para cada categoría (para el postre sólo ofrecen un cheesecake, por ejemplo). Pero el problema es que todo parece demasiado rico, lo cual dificulta las cosas. Tanto Maru como yo elegimos la hamburguesa President, porque nos intrigaba el ingrediente manteca en el sandwich. Correspondió a nuestras expectativas — o mejor, las superó. Lo acompañamos con unas calóricas papas fritas Z-Deli (que sería algo parecido a papas a la provenzal). Y para terminar, probamos el único postre del menú. Enorme y delicioso, como todo el resto de los platos.

Vale la pena corroborar la buena fama de este deli. Pero nada de quejas por estar muy apretado.

* Maru es Mariana Ayam, argentina. Es una de mis mejores amigas, se mudó hace menos de un mes a San Pablo y todavía me estoy acostumbrando a la feliz idea de haber vuelto a vivir en la misma ciudad.

Simpática Tiradentes

8 feb

El viernes 25 de enero, San Pablo cumplió 459 años. Lo festejé con un viaje a Tiradentes, una pequeña ciudad del estado de Minas Gerais, y realicé finalmente un sueño que tenía pendiente. En los últimos años siempre que llegaba mitad de enero, leía en el diario sobre la muestra de cine de Tiradentes y pensaba: “De nuevo me lo perdí”. Este año, gracias a una charla con una amiga mineira, que me recordó el evento unas semanas antes, me pude programar.

Me sorprendió lo fácil que se llega. João y yo salimos en bondi a las 22 hs de la terminal Tietê, en San Pablo, y llegamos a las 6 hs del día siguiente a São Joao del Rei. De la misma terminal de colectivos, tomamos otro bondi y en media hora arribamos a nuestro destino. Otra forma de llegar es con un tren a vapor llamado Maria Fumaça. Carismático y de otra época, dicen que ofrece un paseo muy lindo de una media hora hasta Tiradentes. Pero no pudimos hacerlo porque las vías estaban en mantenimiento.

Callecitas de piedra y casitas bajas forman el paisaje ameno de Tiradentes. Me llamó la atención lo bien que combinaban esas construcciones entre sí — cada una de un color. Diferente del estilo chillón de La Boca, acá son tonalidades más apagadas, que a veces cubren paredes enteras y en otros casos, apenas las ventanas.

IMG_20130126_121136 (800x800) (640x640)

IMG_20130126_132818 (800x800)

Es una ciudad de 7000 habitantes — pero con los turistas que van y vienen llega a 25 000 personas, según nos contaron. La muestra de cine, el carnaval y la muestra de fotografía son algunos eventos que llenan la ciudad durante el año.

Tiradentes tiene fuerte tradicion religiosa, y eso se refleja en las dos iglesias de 1700 (la Matriz, grande y llena de oro, y la del Rosario, de los esclavos), en la cantidad de “divinos” (foto) que te venden en todo lugar y también en el Museo de la Liturgía.

IMG_20130127_170608 (800x800)

Increíble encontrar en una ciudad tan histórica (y un poco parada en el tiempo) un museo de estilo moderno, no sólo en su arquitectura como tambien en los recursos interactivos, como los audios con diferentes lecturas de la biblia (foto abajo).

IMG_20130126_121348 (800x800) (640x640)

La rutina en Tiradentes no era muy estresante: durante el día caminábamos por la ciudad y a la tarde hacíamos una inmersión en el cine contemporáneo, con la ayuda de varios cafés para aguantar tres películas seguidas, cuyos ritmos y tramas no eran del todo dinámicos. Me defraudó un poco la programación. Muchas películas tenían una pretensión de ser grandes obras de arte, pero se equivocaban en cosas básicas de narración audiovisual. De todas formas, siempre se aprende con el cine, incluso con las malas experiencias. João escribió una critica del evento en el blog Trilhos Urbanos. Coincido con su opinión: el documental Doméstica salvó el festival.
IMG_20130126_121617 (800x800) (640x640)

Nos quedamos en la posada Casa de Maria, a 1.5 km del centro. Hoteles realmente no faltan en la ciudad y tal vez hubiese sido más práctico quedarse en la parte histórica, pero no me arrepiento de nuestra elección. Casa de Maria es lindísima, con un estilo bien rústico, típico de la región. El desayuno merece detalles: hay una única mesa de comedor, como si fuese una casa, así que si todos los huéspedes bajan a la misma hora, son obligados sentarse juntos y compartir ese momento. En las dos mañanas que estuvimos, nos cocinaron algo especial, como si las tortas, panes caseros y jugo de naranja recién exprimido no fuesen suficientes.

IMG_20130126_121547 (800x800)

De todos los restaurantes que visitamos, recomiendo Angatu, que esta en una parte alta de la ciudad, atrás de la Matriz y donde menos gente va — deben creer que la ciudad se termina en esa iglesia. El menú es contemporáneo, pero no por eso más caro que el resto (de hecho, me pareció el más barato de todos). Y el café te lo sirven en el momento en un pequeño filtro de tela, algo que parece común en Minas Gerais. Le da un toque especial a esa infusión, aunque, para ser sincera, en cuestión de gusto prefiero las versiones más tradicionales de café — sea de filtro o expreso.

IMG_20130128_043838 (800x800)

Antes de volver a San Pablo, pasamos algunas horas en São João del Rei. La parte histórica es lindísima, con más calles empedradas y muchas iglesias. Pero era domingo y estaba todo cerrado, aún la parte que supuestamente es turística. Lo disfrutamos igual, aunque nos transmitió un aire más triste, un poco más venido abajo. Terminamos el viaje ahí, con ganas de quedarnos un poco más y seguir andando sin preocupaciones por esas callecitas mineiras tan simpáticas y bonitas.

Ah, y por si tenían dudas, en Tiradentes tampoco hay playa.

San Pablo en 3min17seg

1 feb

(Dedicado a Vivi Hermes y Gu Capecchi)

Antes de leer este post, vean el videoclip I Charleston SP, de Blubell. No se asusten si les agarran unas ganas incontrolables de mover piernas, hombros y cuerpo en general.

Es un paseo por puntos característicos de la ciudad, de una forma muy original y dinámica: a través del baile. El tránsito en cámara rápida, el subte, la avenida Paulista, el “minhocão”, la lluvia, la estación Luz… San Pablo hasta quedó más linda de como mucha gente la mira y la vive diariamente. Y, de hecho, el video me parece otra declaración de amor.

Parece que es la primera versión paulistana de un proyecto llamado  I Charleston the World, que filma gente bailando charleston frente a lugares típicos de diferentes ciudades. En este caso, la cantante Blubell y el grupo HopAholics (grupo especializado en lindy hop) se juntaron para, como ellos lo dijeron, “celebrar la belleza de la música y de San Pablo, y valorizar la danza”.

Al verlo, me acordé de un boliche llamado The Clock, en donde se escucha y se baila rock’n’roll de los años 50/60. Lo conocí gracias a Vivi y Gustavo, que suelen ir a bailar los viernes o sábados por la noche. Ya tomaron clases de rockabilly y de lindy hop, así que podrían ser bailarines del video de Blubell tranquilamente. El lugar está decorado al estilo norteamericano (las mesas, por ejemplo, parecen de aquellos “diners” de otra época) y a eso de las 22 hs un profesor da una clase para enseñar los pasos básicos. La vez que fui, Gustavo me guió y me fue ayudando para que, entre un tropiezo y otro, algún paso me saliera. El mérito de mis pequeños logros se debe 100% gracias a él. Pero por más que mi poca (o inexistente) coordinación motriz me impidiera bailar, fue muy entretenido ver a las parejas ocupando la pista con tanta energía y armonía.

Qué ganas de tener esa habilidad y salir bailando por San Pablo. Pero como conozco mis limitaciones, creo que voy a poner play en el video de nuevo y contentarme con eso.

pd: gracias, Maru Ayam, por haberme pasado ese video tan alegre.

Una voz fascinante

14 ene

De casualidad encontré un video del que me enamoré al punto de mirarlo unas cinco veces durante un fin de semana. Es el capítulo 10, dedicado al cantante brasilero Ney Matogrosso, de una serie llamada Collection Petites Planètes. Como Ney ya me gusta, apreté play sin pensarlo.

Me sorprendió la delicadeza de ese cortometraje y me fascinó la forma en que el director reveló al cantante de una forma tan próxima. Todo eso se debe a la cámara, que acompaña de cerca al artista, pero no lo muestra de una forma óbvia. Por momentos se aproxima, por otros se queda en un mismo encuadre, y hasta hay algunas tomas en que muestra a Ney demasiado cerca, al punto de revelar sus arrugas. Creo que la elección de las tres canciones Nada por mimFala y Da cor do pecado ayudó a crear esa atmósfera intimista del video.

Confieso que conocí a Ney Matogrosso hace pocos años. Fue con el disco Vagabundo, que grabó con Pedro Luis e a Parede (lo pueden escuchar acá), que me encantó y todavía no me canso. Es de esos discos que escuchás de comienzo a fin, y que todas las canciones te inspiran.

Desde entonces, le tengo mucho más cariño a este artista, que antes apenas relacionaba con la publicidad de sus shows que veía en el diario. En esos anuncios, él aparecía así:

Cuando vinculé la voz de esas canciones que tanto me gustaban a esa imagen que había visto tantas veces, me pareció aún más cautivante la figura de este artista. Ahí me enteré que es un cantante excéntrico, que sabe provocar. Y que eso viene desde su época con la banda Secos & Molhados, en la década de los 70 (acá hay un buen ejemplo).

Con sus 71 años, Ney Matogrosso también es actor. De hecho, su reciente actuación en la película “Luz nas trevas”, de Rogério Sganzerla  (1946-2004) – la continuación de “O bandido da luz vermelha”, de 1968 — fue muy elogiada. Fue su primer papel protagónico en la gran pantalla.

Todavía me falta conocer mejor el repertorio del artista. Pero termino el post con mi canción favorita: Transpiração.

A inspiração vem de onde? / De dónde viene la inspiración?
Pergunta para mim alguém / Me pregunta alguien
Repondo talvez de longe / Respondo talvez de lejos
De avião barco ou bonde? / En avión barco o  bondi?

Vem com meu bem de Belém / Viene con mi amor de Belém
Vem com você neste trem /Viene con vos en este tren
Das entrelinhas de um livro / De las entrelíneas de un libro
Da morte de um ser vivo / De la muerte de un ser vivo
Das veias de um coração / De las venas de un corazón

Vem de um gesto preciso / Viene de un gesto preciso
Vem de um amor vem do riso /Viene de un amor, viene de una risa
Vem por alguma razão /Viene por alguna razón
Vem pelo sim pelo não / Viene por el sí, viene por el no

Vem por uma gaivota /Viene por una gaviota
Vem pelos bichos da mata /Viene por los bichos de la floresta
Vem lá do céu vem do chão /Viene allá del cielo, viene del suelo
Vem da medida exata / Viene de la medida exacta
Vêm dentro da tua carta /Viene dentro de tu carta
Vem do Azerbadjão /Viene de Azerbadjão
Vem pela transpiração / Viene por la transpiración

A inspiração vem de onde? / De dónde viene la inspiración?
De onde? /De dónde?
A inspiração vem de onde?  /De dónde viene la inspiración?
De onde? / De dónde?

Vem da tristeza, alegria. / Viene de la tristeza, alegría
Do canto da cotovia / Del canto de la ??
Vem do luar do sertão /Viene de la luz de la luna del sertão
Vem de uma noite fria  / Viene de una noche fría
Vem olha só quem diria / Viene de mirá vos quién diría
Vem pelo raio e trovão / Viene del rayo y del trueno
No beijo desta paixão / En el beso de esta pasión

(No sé si en castellano la canción perdió fuerza, pero desde que la escuché me pareció muy profunda y con una melodía especial).

Flor se lleva el clima de San Pablo y Fer, la calle Augusta

5 dic

A Flor la conzoco desde la infancia. Amiga de una amiga mía del colegio (también llamada Florencia), siempre nos encontrábamos por lo menos una vez al año: el 24 de abril, para festejar el cumpleaños de esa gran persona que nos unía. Sin embargo, ambas coincidimos en que nos conocimos de verdad en los últimos dos años, cuando ella se mudó a San Pablo. Nuestra relación hoy en día es otra.

En 2010 me llegó un mensaje de Flor avisándome que se mudaba a San Pablo. Fer, su novio, se venía a trabajar acá y ella también decidió venirse. Arreglamos para encontrarnos en un festival de cine latinoamericano, para ver una película argentina (Dos hermanos, de Daniel Burman). Después fuimos los cuatro (ellos, João — mi novio — y yo) a un bar en la plaza Roosevelt, en pleno centro, llamado Papo, Pinga e Petisco, más conocido como PPP.

En mis primeros años en San Pablo no conocí a muchos argentinos. Flor y Fer fueron mis primeros amigos conterráneos, con quienes compartí muy buenos momentos — hablo en tiempo pasado porque el mes que viene cruzan el Atlántico y se van a vivir a Londres. Nuestras salidas siempre me dejaban feliz, no sé si por la identificación que sentía con ellos o tal vez por despertar una cierta añoranza de la Argentina. O quizás no era por compartir la condición de extranjeros, sino simplemente porque son personas muy divertidas y genuinas, con las que me divierte salir y charlar.

381674_10151115801422382_1743209677_n

El último viernes fuimos como despedida a aquel primer bar al que habíamos ido hace dos años. Les propuse un ejercicio: hacerles algunas preguntas sobre San Pablo para guardar la visión que tienen actualmente de la ciudad y de su experiencia en estos dos años. La charla de 20 minutos la pueden escuchar a seguir (sepan disculpar algunas expresiones en auténtico portuñol)

Para los que no puedan o quieran apretar play, les cuento un poco. Al preguntarles qué se llevarían de San Pablo,  Flor me sorprendió al responderme que sería el clima. ¿QUIÉN SE QUIERE LLEVAR EL CLIMA DE SAN PABLO, FLOR? Ese estado loco de frío y calor, sol y lluvia al mismo tiempo… Me acordé de esta foto que salió en el diario Folha de São Paulo el miércoles pasado, de un día bipolar:

climasp

(Sí, vivimos dos situaciones climáticas opuestas en un mismo día)

Flor también se llevaría la playa del litoral del estado, el arte urbano, el portugués, el arroz (“el mejor arroz que comí en mi vida”) y el servicio gastronómico. La pregunta sobre qué no pondrían en la valija le costó, pero mencionó a los taxistas, que están siempre perdidos, y después dijo: “Es que la pasamos bien acá, el país fue muy generoso”.

Tanto a Flor como a Fer les sorprendió la Virada Cultural (evento del que hablé en este post). “Me encanta tanto de día, como de noche, cuando se empieza a poner heavy”, comentó Fer. Él se llevaría la cerveza fría de San Pablo y la calle Augusta (sólo de noche), pero dejaría tranquilamente el caos en el tránsito y que todas las cosas queden tan lejos entre sí. Más tarde, cuando había dejado de grabar, Fer agregó que San Pablo tiene un encanto propio, diferente.

Les pedí que mencionaran algunos restaurantes o bares que les gustaron, y son estos: Papillon de Nuit, Skye Bar, Kaos, Quintal, Chico Hamburguer y un lugar de sushi en el barrio Moema del que no se acuerdan el nombre. Y al preguntarles qué traerían de la Argentina a San Pablo, me respondieron de forma tajante: los alfajores y las golosinas.

La entrevista-experimento fue muy divertida y me pareció una forma muy linda de despedirse de esta ciudad que tanto Fer como Flor disfrutaron tanto. Una cosa que comentaron después de la entrevista y no está en el audio es cómo sienten que todavía les quedan actividades por hacer y lugares para conocer. San Pablo no se agota nunca.

Si hay algo que voy a extrañar de estas dos personas es su visión tan positiva de la ciudad. Termino el post con una foto con Flor durante la Virada Cultural de 2011. No tengo idea de qué nos reíamos, pero es uno de tantos buenos recuerdos que guardaré de estos dos años.

230191_10150163691752382_4538958_n

La Bienal a los 13

4 dic

Se está por terminar la 30ª Bienal de San Pablo, en el Parque Ibirapuera – va hasta el 9 de diciembre. Al pensar en ese gran evento de arte, me acordé de un texto que escribí en 2010 para el taller de Periodismo Narrativo, de la Escuela Móvil de Periodismo Portátil, dictado por Juan Pablo Meneses. Fue un reportaje que muestra la Bienal através de los ojos de una joven adolescente.

***

Un cuchillo de carnicero roza el cuello del presidente de Brasil, preso con sogas a una silla. Luiz Inácio Lula da Silva resiste, pero no puede escapar. Parado atrás de él, el artista pernambucano Gil Vicente sostiene el arma con una mano y, con la otra, le agarra con fuerza el cuero cabelludo. La amenaza se mantiene así: estática e inminente. Y en blanco y negro, pues la escena, dibujada con carbonilla, ocurre en una hoja de papel de 2 metros por 1,50, expuesta en la 29ª Bienal Internacional de Arte de San Pablo. La obra responde con fidelidad al lema de la edición actual de la muestra: es imposible separar arte y política.

Las escenas violentas y realistas de la obra Inimigos (Enemigos) que, además de Lula, deja vulnerables a personajes políticos, como George Bush, Kofi Annan y Mahmoud Ahmadinejad, son un imán que atrae los ojos curiosos de los visitantes. Ojos como los de Caroline Gomes, que se detiene a leer las fichas de cada una de las obras y las anota en una hoja arrugada de papel. Mira las fichas. Mira las obras. Y escribe. No se deja incomodar por la gente alrededor. Anota, anota todo. “Es mi obra preferida porque muestra la indignación del artista con los políticos”, opina con elocuencia.

Minutos antes de empezar el recorrido, un martes de octubre a las 10.30 de la mañana, un grupo de 13 adolescentes de una escuela pública del interior del Estado de San Pablo, entre ellos, Caroline, se reunía con el guía Jonas Rodrigues Pimentel. Era su primera vez en una Bienal de arte contemporánea. Al ser cuestionados si querían ver alguna obra en especial, varias voces respondieron en coro: “La obra que mata a Lula”. Jonas atendió el pedido y, en la mitad de la visita, llevó a los ocho varones, a las siete chicas y a la profesora al tercer piso, para contemplar la obra de Gil Vicente. Aprovechó para explicar la polémica que causó fuera de los muros de la Bienal, cuando la Orden de los Abogados de Brasil de San Pablo (OAB-SP) determinó que los dibujos hacían una apología al crimen y debían ser excluidos de la muestra. Levantando la bandera de libertad de expresión e independencia curatorial, los organizadores de la Bienal negaron el pedido. La polémica explica por qué los estudiantes de la pequeña Valinhos, una ciudad de 105 mil habitantes, a 90 kilómetros de San Pablo, ya conocían este artista y no a los otros 159 que también forman parte de la muestra. Luego de la explicación, Caroline miró nuevamente los dibujos y completó: “Pero no está bien poner la indignación en la forma de violencia. No se puede querer matar a esos políticos.”

De piel lisa y clara, ojos marrones y cara redonda, Caroline es alegre, pero demuestra constantemente una postura controlada. Es la única del grupo que anota religiosamente sus impresiones sobre las obras que conoce durante el paseo. “Me tengo que sacar un diez en el trabajo, sino mis papás me matan”, dice. Después de una breve pausa, agrega: “No me matan de verdad, pero se enojan”. Debajo de su hoja rayada, sobre el anotador, guarda el trabajo que debe completar después de la visita y se asegura de no perder ningún detalle.

Una gomita sujeta su pelo ondulado, castaño claro, y su flequillo descansa atrás de sus orejas adolescentes. Con poco más de 1,60 m de altura, usa un pantalón negro deportivo, con una cinta en las laterales que dice VALINHOS, nombre de su ciudad, una chomba blanca con el escudo de su escuela y una chaqueta roja, con la misma cinta del pantalón. Lleva un bolso beige, en el que “sólo vas a encontrar libros”, le explica Caroline a la mujer de seguridad que la revisó al entrar al edificio.

La primera obra que el grupo visitó fue un documental sobre “pixação” (léase pishasaum, con el sonido nasal típico del portugués), un tipo de graffiti de formas tipográficas en apenas un color, realizado sobre edificios urbanos, con fuerte presencia en San Pablo. Considerado en general como una expresión transgresora que ensucia la ciudad, su principal marca es la lucha por llegar a muros de más difícil acceso. El grupo de adolescentes observaba las escenas en la gran pantalla, acompañadas de música electrónica como banda de sonido. Algunos se dispersaban. El guía esperó unos momentos antes de intervenir. Morocho, con rulos definidos, una barba que aparentaba ser de cinco días, vestía una camiseta rayada de manga larga y, encima de ella, una remera verde oficial de la Bienal.

- ¿Por qué las personas “pixan” la ciudad?, incitó Jonas.
- ¡Vandalismo!, responde uno de los chicos.
- Quieren marcar territorio, agrega otro.

El debate continuó hasta que el guía hizo otra pregunta.
- ¿Y qué los motivaría a hacer una “pixação”?
- No me motivaría nada. Nunca haría “pixação”.

La respuesta de Caroline lo desconcertó y no supo responder. Se escuchó un suspiro de alguien cansado con la discusión y el grupo pasó a ver otras obras. Mientras caminaban, se encontraban con otros grupos escolares. El ambiente no llegaba a los niveles de ruido y desorden que habían inundado la Bienal el domingo anterior. Los grupos andaban juntos y se entrelazaban con adultos que caminaban con paciencia.

Sigue leyendo

Mi nuevo restaurante preferido

22 nov

Brado me cautivó desde el momento en que subí sus siete anchos escalones, hace unas semanas: fue ahí que vi que había una mini terraza. En San Pablo es poco común que los restaurantes tengan mesas en las veredas y es algo que extraño. Si bien las de Brado no están exactamente en la vereda, están al aire libre.

Pero el lugar sumó varios puntos con otra cosa: apenas me senté, me trajeron una jarra de agua. Qué actitud más inteligente, pensé, pues a los restaurantes no les cuesta nada servir agua gratis a sus clientes. Aún así, hay algunos lugares insisten en cobrar más de R$ 4 por una botellita de 300 ml (como me pasó hace unos días en Lanchonete da Cidade). Charlando con algunos amigos, me enteré que esa es una tradición muy común en Europa — qué bueno que la importaron entonces, ojalá que inspiren a otros lugares.

El menú tiene platos variados, ricos y a buenos precios. Comí una hamburguesa con queso roquefort, cebolla y lechuga, que venía acompañada de papas rústicas (salió R$ 32). Me encantó y lo recomiendo. Para tomar, además del agua que me sirvieron, pedí un jugo exprimido de mandarina. Como es una fruta medio difícil de encontrar en restaurantes y bares, siempre que está como opción en algún menú, pido el jugo sin pensar dos veces.

La decoración del lugar también ayuda a crear un ambiente muy agradable. En la parte interna, una parte tiene velas que cuelgan del techo. Y del otro lado hay sillones con almohadones de mis colores preferidos, y unos dibujos hechos con alambre colgados en la pared (están en la foto abajo, pero casi no se ven).

Al fondo, una sorpresa: aprovecharon un espacio chiquitito (¡al aire libre también!) y pusieron más mesas, acompañadas de plantas. La próxima vez me voy a sentar allá.

Y para sumarle a la combinación de lindo ambiente + comida rica + buenos precios, la atención es excelente. Los mozos están siempre atentos y el dueño (creo que es el dueño) siempre viene a la mesa y te charla un poco para asegurarse de que esté todo bien. Al final, te escriben a mano un simpático agradecimiento en la cuenta — por lo menos eso pasó las dos veces que fui.

Si les divierte probar el lugar, acá están las coordenadas:

Brado Restaurante

Rua Joaquim Antunes, 381, Pinheiros. tel. (11) 3061-9293

http://www.bradorestaurante.com.br

Seguir

Recibe cada nueva publicación en tu buzón de correo electrónico.