Noche en el museo

6 Ago

El sábado pasado, el Centro Cultural Banco do Brasil (CCBB) organizó una “Virada Impressionista”. Ese término, virada, es cada vez más común en la agenda cultural y se refiere a eventos que se realizan en el transcurso de un día para el otro y que se llenan, principalmente, a la madrugada. “Virar a noite” quiere decir pasar la noche en vela.

Me parece que todo empezó con la Virada Cultural, un megaevento de 24 horas, cuya programación tiene shows de música, exposiciones, intervenciones, cine, stand-up y mil otras atracciones desde las 18hs de un sábado a las 18hs de un domingo. La municipalidad bloquea varias calles del centro y uno puede caminar con total tranquilidad por lugares que, en general, transmiten inseguridad a tan altas horas de la noche.

La Virada Cultural es importante por otra cosa: al transitar con tanta libertad por el centro, uno se empieza a dar cuenta lo lindos que son los edificios, las peatonales y los rincones de ese barrio que hoy está tan degradado. Una pena que esa percepción dure apenas 24 horas y, como si la poción perdiera efecto al día siguiente, la gente rapidamente se olvida de esa parte histórica de San Pablo, hoy tomada por indigentes que duermen en sus veredas.

La “Virada Impressionista” del sábado se realizó para inaugurar una exposición de obras del movimiento impresionista. El CCBB, anclado en el centro de la ciudad, entre varias peatonales por las que es fácil perderse, se mantuvo abierto durante la madrugada del sábado hasta las 22hs del domingo. Camionetas salían de una calle relativamente cerca de varios lugares y te llevaban gratis hasta el museo, anulando aquella sensación de inseguridad que sentimos al transitar esas peatonales céntricas cuando ya está oscuro.

Decidí ir tarde, pensando que habría menos gente. Cuánta ingenuidad… Llegué a las 23.40hs y había una cola enorme. Estuve a punto de irme para volver otro día más tranquila. La exposición va a seguir hasta octubre, así que oportunidades no faltarían para visitarla. Pero como ya estaba allá, fui valiente y me quedé. San Pablo tiene eso: te propone programas increíbles y diferentes, pero que siempre se llenan. Por lo menos la gente sale a la calle a respirar cultura.

En la cola, que avanzaba a paso lento, había personas de todo tipo y edad. Cada tanto presenciaba algún encuentro de amigos o conocidos, como el de un médico y un paciente, que se reconocieron en frente mío.

En eso escuché una mujer hablando en castellano, con un acento nítidamente argentino. Esperé que hubiera una pausa en la conversación ajena y me entrometí: “¿Son argentinas?” Una de las dos amigas me sonríe y me dice: “Sólo yo”. Empezamos a charlar y descubrí que Mirta Exposito está hace más de 30 años en San Pablo, tiene tres hijos y no pretende volverse a nuestro país. Está feliz acá y, para sorpresa de ambas, vive a algunas cuadras de mi casa. Intercambiamos mails y quedamos en encontrarnos algún día a comer choripanes.

Mirta Exposito

Después de un largo rato parada, pude ingresar al CCBB a las 2hs de la mañana. Mi cuerpo estaba cansado, los ojos me lagrimeaban y entré bostezando a la primera sala. Al ver las obras, reconocí que la espera había valido la pena. La exposición tiene 85 obras del Musée D’Orsay, de París. Son pinturas y óleos de Monet, Cézanne, Gauguin, Renoir, Pissarro, entre tantos otros representantes del movimiento impresionista. Mientras caminaba y bostezaba un poco más, pensaba que definitivamente tenía que volver otro día, en un horario más razonable y con mi cabeza más lúcida.

Terminé de ver la última sala a las 3.30hs, ahí si ya destruida del sueño. El café del museo seguía abierto y, para mi felicidad, vendían empanadas (lo cual no es tan común en San Pablo). Compré una de carne por R$ 5 — bastante cara pero riquísima — y, al salir, vi que aún había gente en la fila. Increíble que hubiera tantas personas decididas a enfrentar una espera tan grande para ver obras de arte. Pero, de hecho, después de tantas horas pasadas en el evento, sonreí al pensar que esa experiencia le dio un toque diferente a mi fin de semana.

El Centro Cultural Banco do Brasil por dentro

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3 comentarios to “Noche en el museo”

  1. Josefina 22 de agosto de 2012 a 17:37 #

    Me encanto el Musée D’Orsay, es realmente espectacular.
    Que increible los horarios, y tanta gente en la calle. Muy lindo.

Trackbacks/Pingbacks

  1. Pasá, es gratis « En San Pablo no hay playa - 13 de agosto de 2012

    […] diferencia de la Virada Impressionista, esta vez no tuve que hacer ninguna cola de dos horas. De hecho, había poca gente. Si no me […]

  2. Flor se lleva el clima de San Pablo y Fer la calle Augusta « En San Pablo no hay playa - 5 de diciembre de 2012

    […] a Flor como a Fer les sorprendió la Virada Cultural (evento del que hablé en este post). “Me encanta tanto de día, como de noche, cuando se empieza a poner heavy”, comentó […]

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