Archivo | febrero, 2013

Simpática Tiradentes

8 Feb

El viernes 25 de enero, San Pablo cumplió 459 años. Lo festejé con un viaje a Tiradentes, una pequeña ciudad del estado de Minas Gerais, y realicé finalmente un sueño que tenía pendiente. En los últimos años siempre que llegaba mitad de enero, leía en el diario sobre la muestra de cine de Tiradentes y pensaba: “De nuevo me lo perdí”. Este año, gracias a una charla con una amiga mineira, que me recordó el evento unas semanas antes, me pude programar.

Me sorprendió lo fácil que se llega. João y yo salimos en bondi a las 22 hs de la terminal Tietê, en San Pablo, y llegamos a las 6 hs del día siguiente a São Joao del Rei. De la misma terminal de colectivos, tomamos otro bondi y en media hora arribamos a nuestro destino. Otra forma de llegar es con un tren a vapor llamado Maria Fumaça. Carismático y de otra época, dicen que ofrece un paseo muy lindo de una media hora hasta Tiradentes. Pero no pudimos hacerlo porque las vías estaban en mantenimiento.

Callecitas de piedra y casitas bajas forman el paisaje ameno de Tiradentes. Me llamó la atención lo bien que combinaban esas construcciones entre sí — cada una de un color. Diferente del estilo chillón de La Boca, acá son tonalidades más apagadas, que a veces cubren paredes enteras y en otros casos, apenas las ventanas.

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Es una ciudad de 7000 habitantes — pero con los turistas que van y vienen llega a 25 000 personas, según nos contaron. La muestra de cine, el carnaval y la muestra de fotografía son algunos eventos que llenan la ciudad durante el año.

Tiradentes tiene fuerte tradicion religiosa, y eso se refleja en las dos iglesias de 1700 (la Matriz, grande y llena de oro, y la del Rosario, de los esclavos), en la cantidad de “divinos” (foto) que te venden en todo lugar y también en el Museo de la Liturgía.

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Increíble encontrar en una ciudad tan histórica (y un poco parada en el tiempo) un museo de estilo moderno, no sólo en su arquitectura como tambien en los recursos interactivos, como los audios con diferentes lecturas de la biblia (foto abajo).

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La rutina en Tiradentes no era muy estresante: durante el día caminábamos por la ciudad y a la tarde hacíamos una inmersión en el cine contemporáneo, con la ayuda de varios cafés para aguantar tres películas seguidas, cuyos ritmos y tramas no eran del todo dinámicos. Me defraudó un poco la programación. Muchas películas tenían una pretensión de ser grandes obras de arte, pero se equivocaban en cosas básicas de narración audiovisual. De todas formas, siempre se aprende con el cine, incluso con las malas experiencias. João escribió una critica del evento en el blog Trilhos Urbanos. Coincido con su opinión: el documental Doméstica salvó el festival.
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Nos quedamos en la posada Casa de Maria, a 1.5 km del centro. Hoteles realmente no faltan en la ciudad y tal vez hubiese sido más práctico quedarse en la parte histórica, pero no me arrepiento de nuestra elección. Casa de Maria es lindísima, con un estilo bien rústico, típico de la región. El desayuno merece detalles: hay una única mesa de comedor, como si fuese una casa, así que si todos los huéspedes bajan a la misma hora, son obligados sentarse juntos y compartir ese momento. En las dos mañanas que estuvimos, nos cocinaron algo especial, como si las tortas, panes caseros y jugo de naranja recién exprimido no fuesen suficientes.

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De todos los restaurantes que visitamos, recomiendo Angatu, que esta en una parte alta de la ciudad, atrás de la Matriz y donde menos gente va — deben creer que la ciudad se termina en esa iglesia. El menú es contemporáneo, pero no por eso más caro que el resto (de hecho, me pareció el más barato de todos). Y el café te lo sirven en el momento en un pequeño filtro de tela, algo que parece común en Minas Gerais. Le da un toque especial a esa infusión, aunque, para ser sincera, en cuestión de gusto prefiero las versiones más tradicionales de café — sea de filtro o expreso.

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Antes de volver a San Pablo, pasamos algunas horas en São João del Rei. La parte histórica es lindísima, con más calles empedradas y muchas iglesias. Pero era domingo y estaba todo cerrado, aún la parte que supuestamente es turística. Lo disfrutamos igual, aunque nos transmitió un aire más triste, un poco más venido abajo. Terminamos el viaje ahí, con ganas de quedarnos un poco más y seguir andando sin preocupaciones por esas callecitas mineiras tan simpáticas y bonitas.

Ah, y por si tenían dudas, en Tiradentes tampoco hay playa.

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San Pablo en 3min17seg

1 Feb

(Dedicado a Vivi Hermes y Gu Capecchi)

Antes de leer este post, vean el videoclip I Charleston SP, de Blubell. No se asusten si les agarran unas ganas incontrolables de mover piernas, hombros y cuerpo en general.

Es un paseo por puntos característicos de la ciudad, de una forma muy original y dinámica: a través del baile. El tránsito en cámara rápida, el subte, la avenida Paulista, el “minhocão”, la lluvia, la estación Luz… San Pablo hasta quedó más linda de como mucha gente la mira y la vive diariamente. Y, de hecho, el video me parece otra declaración de amor.

Parece que es la primera versión paulistana de un proyecto llamado  I Charleston the World, que filma gente bailando charleston frente a lugares típicos de diferentes ciudades. En este caso, la cantante Blubell y el grupo HopAholics (grupo especializado en lindy hop) se juntaron para, como ellos lo dijeron, “celebrar la belleza de la música y de San Pablo, y valorizar la danza”.

Al verlo, me acordé de un boliche llamado The Clock, en donde se escucha y se baila rock’n’roll de los años 50/60. Lo conocí gracias a Vivi y Gustavo, que suelen ir a bailar los viernes o sábados por la noche. Ya tomaron clases de rockabilly y de lindy hop, así que podrían ser bailarines del video de Blubell tranquilamente. El lugar está decorado al estilo norteamericano (las mesas, por ejemplo, parecen de aquellos “diners” de otra época) y a eso de las 22 hs un profesor da una clase para enseñar los pasos básicos. La vez que fui, Gustavo me guió y me fue ayudando para que, entre un tropiezo y otro, algún paso me saliera. El mérito de mis pequeños logros se debe 100% gracias a él. Pero por más que mi poca (o inexistente) coordinación motriz me impidiera bailar, fue muy entretenido ver a las parejas ocupando la pista con tanta energía y armonía.

Qué ganas de tener esa habilidad y salir bailando por San Pablo. Pero como conozco mis limitaciones, creo que voy a poner play en el video de nuevo y contentarme con eso.

pd: gracias, Maru Ayam, por haberme pasado ese video tan alegre.