Locas por esmaltes

19 Nov

Después de cuatro años y medio viviendo en San Pablo, hay muchas cosas de la cultura local que ya no me llaman más la atención. Es más, en muchos aspectos siento que me “abrasileré”. Me acuerdo que al principio me causaba gracia como cada vez que había feijão preto (frijoles negros) en el restaurante de la empresa, mis amigos se ponían demasiado contentos y yo no entendía el motivo de tal felicidad. Pero después de algunos años de incorporar el arroz e feijão a mi dieta cotidiana, ahora soy yo la que festeja cuando veo la olla de feijão preto (e internamente siempre me río de mí misma al reconocer cómo cambié mi paladar).

En mis primeros meses de 2008, me acuerdo que me sorprendió mucho la forma en que las brasileñas mantienen sus uñas impecables. En Buenos Aires, en toda mi adolescencia y vida adulta, fui pocas veces a una peluquería a que me pinten las uñas — solamente para ocasiones especiales. Acá, me empecé a dar cuenta que las mujeres iban semanal o quincenalmente a un salão de beleza y que era raro ver uñas “al natural”. Los colores de los esmaltes también eran mucho más variados y osados que lo que estaba acostumbrada a ver en Buenos Aires: verdes, violetas, grises, naranjas… Hoy, cuatro años después, ya tengo ese hábito más que incorporado.

Todo ese texto para introducir un local que descubrí el último fin de semana. Caminaba por el barrio de Pinheiros con una amiga cuando vimos esta fachada llena de colores.

Entramos a Cosmopolish para chusmear. Descubrimos que es un salão de beleza dedicado exclusivamente a manicura, pedicura y diseño de cejas. Al igual que la pared externa, adentro el lugar está lleno de colores, empezando por una de las paredes, cubierta de esmaltes.

El ambiente es moderno  y cool. Me divirtieron las lámparas colgantes decoradas con esmaltes — un poco redundante, ya que el interior está lleno de esmaltes, pero igual me pareció una solución creativa para decorar el lugar.

También hay sillones estampados y cuadros que le dan un toque alegre al salón. Claro que todos estos elementos diferentes se reflejan en los precios. Las manos salen R$ 27 y los pies, R$ 35 (mirá todos los valores acá), bastante más caro que los valores promedio, de unos R$ 15 y R$ 25 aproximadamente.

Para compensar un poco esos precios más elevados, en el site de Cosmopolish me enteré que durante la llamada “Relax Hour” (de 12hs a 17hs), hay descuentos. Y en la “Happy Hour” (de 17hs a 22hs) te regalan los tragos (la promoción también vale para los sábados).

Si alguna vez están en San Pablo y les divierte ir, esta es la dirección:

Cosmopolish

Rua dos Pinheiros, 365, Pinheiros. tel. (11) 3892-1910

http://www.cosmopolish.com.br

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Entre empujones, un paseo por la 25 de março

12 Nov

Si buscásemos el lugar con mayor concentración de gente en toda San Pablo, creo que no nos equivocaríamos al afirmar que está en la calle 25 de março, un sábado a la mañana, especialmente en meses próximos a fechas simbólicas como Navidad, Carnaval o Páscua. En realidad, es más que una calle, es una microregión que concentra una enorme cantidad de chucherías, utensilios de cocina, telas, objetos de decoración, cotillón y bijutería por buenos precios. Talvez hasta me quedé corta con la lista. Pero esa ventaja de encontrar tanta variedad tiene un costo: tener que compartir las veredas y los pasillos con tanta, pero tanta gente.

Para llegar es fácil: hay que tomarse la línea azul del subte y bajarse en São Bento. La estación es grande y tiene varias salidas — yo prefiero siempre la de Ladeira Porto Geral. No recomiendo ir en auto porque cuando las veredas no alcanzan, los peatones invaden las calles. Un ejemplo es la foto de arriba, en la que casi no se ve el auto que pasa entre la gente.

Las recomendaciones básicas para enfrentar la 25 de marzo son: intentar ir muy temprano (los locales abren a las 8hs) y llevar carteras o bolsos cerradas, pues entre medio de tantos empujones, alguien puede meter mano y robar el celular u otra cosa.

Fui hace poco más de una semana a esa región con una amiga, Lucy, que me sugirió que tomásemos un café antes de empezar la locura de las compras. Gracias a esa idea, conocí un lugar muy tradicional y simpático, el Café Girondino, en frente al Mosteiro São Bento.

Pedí mi combo básico: café, pão na chapa (un pan tostado a la plancha, riquísimo) y jugo de naranja. Ya con la panza llena, partimos hacia la  muchedumbre. Empezamos en un mini-shopping en la Ladeira Porto Geral que tiene varios locales de bijuterías. Los precios son muy tentadores, especialmente cuando uno empieza a reconocer los mismos collares y anillos que ya vio mucho más caros en otros lugares.

Y una observación importante, si es tu primera vez en 25 de março: las etiquetas de los productos tienen dos precios, uno minorista y otro mayorista (que, en realidad, es el precio que te hacen cuando comprás más que una determinada cantidad de reales, en general R$ 30). Tardé en entender eso, porque los valores están escritos como si fuese un único código. Lucy me explicó que los números de la izquierda son los minoristas y los de la derecha los mayoristas. Entonces si un anillo tiene el siguiente código 5990000399, significa que si comprás sólo el anillo, te sale R$ 5,99, pero si comprás más de tantos reales, cuesta R$ 3,99.

Pasamos después a otro área: papelería. Fuimos a un lugar llamado Metrópole Tecidos (rua Comendador Abdo Schahin, 52). En la planta baja hay bastante variedad de telas, lisas y estampadas. Y el primer piso es el paraíso para quien le gusta hacer cosas manuales. Podés encontrar bastantes papeles para scrapbook (esas hojas más duras), con dibujos y padrones muy lindos. Le saqué una foto a dos que me gustaron (cada una cuesta R$ 3).

Y después fuimos a  un “armarinho”, que es el el nombre que se les da a las mercerías (ojo que en portugués también existe la palabra mercearia, que significa almacén). Entramos en Sarruf (Rua Cavalheiro Basilio Jafet, 99), cuyo logo es el simpático rey de la foto abajo, y vimos cintas de varios colores, algunas de encaje. También encontramos bastantes hilos, cuerdas, botones… de todo. La frase recurrente era: “¡Mirá qué lindo! ¿Qué podemos inventar con esto?” Dejamos algunas cosas por falta de creatividad, pero también llevamos otras con la esperanza de poder darle uso.

Terminamos nuestro paseo con hambre, entonces fuimos a encontrarnos con unos amigos para almorzar en un lugar bastante cerca, en la Praça Antônio Prado: la Cervejaria São Jorge, una filial del bar Salve Jorge, cuya matriz está en Vila Madalena. Si bien había algunas mesas al aire libre — lo cual es raro en San Pablo –, nos sentamos adentro porque había una leve amenaza de lluvia.

El lugar tiene mucha alma: está decorado con botellas viejas y otros detalles que le dan un aire bastante antiguo. Combina muy bien con el centro de San Pablo. Si no me hubieran dicho, hubiera pensado que era realmente un bar de otra época.

El nombre hace referencia al São Jorge, el santo guerrero que proteje de los enemigos. Los individuales tienen la imagen de varios Jorges guerreros, como Jorge Luis Borges, Jorge Amado, George Lucas y George Costanza (!).

Pero de lejos lo que más me llamó la atención es la colección de cascos de bomberos que hay en el primer piso, con ejemplares de diferentes países, incluso de Argentina:

       

Pedimos dos “petiscos”, que son esos platos para “beliscar” (picar). Uno era de carne y el otro… también de carne. Como la mayoría de los platos de San Pablo, son bastante grandes, dos petiscos alimentaron tranquilamente a tres personas. Y otros dos amigos compartieron una feijoada. Si alguna vez estás en Brasil y querés preguntar sobre la cantidad de comida que viene en un plato, pueden decir “O prato é bem-servido?” o “O prato serve duas pessoas?”

Ah, y algo de este bar que me pareció bastante original. La caipirinha que uno de mis amigos pidió vino con un helado de agua de limón, incrustado en el vaso. Entonces mientras tomaba el trago también comía un helado. Bastante práctico para los últimos días de calor intenso. Encontré esta foto en Google de la gran invención.

El post se hizo largo, como todo paseo en la 25 de março suele ser. Pero basta, termino por acá.

Me quiero escapar al parque

29 Oct

Hace ya unos dos años que repito una actitud un poco masoquista. En los días muy, pero muy lindos que San Pablo nos regala, después del almuerzo, mientras estamos tomando el cafecito y preparándonos para enfrentar el segundo round del día, le digo a una de mis compañeras del trabajo: E aí, Vivi, vamos no Ibirapuera hoje?

Qué ganas de escaparme al pasto, de tirarme, dejar que la cabeza baje un poco las revoluciones y que el cuerpo disfrute de un aire un poquito más puro. El Parque Ibirapuera es el pulmón de San Pablo. Con 1,500,000 m² aproximadamente de área verde, se llena los fines de semana de gente con muchas ganas de hacer ejercicio, de otros un poco más perezosos, de ciclistas esporádicos, de adolescentes, de familias y de tribus urbanas. El Ibirapuera tiene espacio para todos.

Allí está el edifício de la Fundación Bienal, en donde se realiza cada dos años la Bienal de Arte, y que también recibe otros eventos, como la São Paulo Fashion Week (SPFW). El parque también alberga el Museu de Arte Contemporânea (MAC), el Museu de Arte Moderna (MAM) y el Museu Afro Brasil. Sin contar el Auditorio Ibirapuera, del cual soy fanática y ya escribí en este blog. Opciones, como siempre, no faltan.

Si bien ya he ido al Ibirapuera sábados y domingos, durante la semana me agarran más ganas. El día a día paulistano te consume las energías — claro que depende de la profesión, pero creo que es difícil no sentirse oprimido en una ciudad con tanto cemento. El parque se revela como un pequeño paraíso en el medio de la ciudad.

Nunca pude cumplir ese deseo de salir en el medio de la semana — así, de la nada — para caminar sin preocupaciones por el Ibirapuera. Una vez, llegué a ir a hacer una nota al parque, pero no vale porque fui por trabajo. En 2010, aproveché un franco (en portugués, el término sería folga) para ir a la Bienal y pasear un rato. Y el primer día de mis vacaciones este año también lo pasé en el parque. Curioso hacer esta restrospectiva. No me consideraba una persona tan necesitada de verde. Pero tal vez son urgencias inconscientes de contacto con la naturaleza, quien sabe.

San Pablo no tiene puntos turísticos muy claros, como el Cristo Redentor y el Pão de Açúcar en Rio de Janeiro — eso será tema de otro post. Por eso hay que buscar lugares menos convencionales para conocer la ciudad. El Parque Ibirapuera es uno de ellos. No por reflejar la ciudad, sino quizá por mostrar lo que los paulistanos añoran después de tantos días grises.

Parque Ibirapuera

http://www.parquedoibirapuera.com

Av. Pedro Álvares Cabral – Moema

pd: ah, la única desventaja es que el parque queda lejos, en la zona sul de la ciudad. Si hubiera una estación de tren o subte más cerca, iria mucho más seguido

Decoración inspirada en San Pablo

20 Oct

Hace un tiempo descubrí una tienda virtual cuyos productos me cautivaron no sólo por sus estampados, sino también (y más que nada) por el mensaje que transmiten. La idea de LEITE-COM es crear grabados, carteras, almohadones, manteles y mugs con referencias a la cotidianeidad paulista.

Como estampar una ciudad sin caer en trillado I ♥ NY? Esta gente lo consigue:

El grabado retrata el barrio Liberdade, mayor reducto de la comunidad japonesa en San Pablo. Vale la pena ir para almorzar, así como para caminar por sus calles y visitar los locales de chucherías. Amantes de origami: en ese barrio encuentran bastante variedad de papeles.

 

El centro de San Pablo es muy lindo, pero está degradado y olvidado. Al igual que en otras ciudades, acá también hay un intento de rescatar esa parte de la ciudad y devolverle el valor que ya tuvo.

 

Esta almohada es de la colección Paulista, que remite a la famosa avenida, ubicada en el punto más alto de la ciudad. Además de sus museos y centros culturales, lo que me gusta de ese punto turístico es la diversidad que transmite. Es un lugar donde la gente se siente cómoda para andar sin muchas restricciones.

 

Este mantel fue inspirado en el barrio italiano Bixiga, conocido por sus cantinas, con platos ricos y de proporciones desmedidas.

 

Barra Funda es un barrio que queda en la región central de la metrópoli y es un punto estratégico, pues abriga la terminal de colectivos urbanos e interurbanos, subte y tren. Al lado, está el Memorial da América Latina, un complejo cultural proyectado por Oscar Niemeyer (fotos acá). Así como el Auditorio Ibirapuera, el Memorial cuenta con una programación rica y con precios accesibles.

 

Sorprende la capacidad de LEITE-COM de absorver la ciudad y devolverle un homenaje tan lindo. Así como Lá da Venda, es una buena alternativa para llevar regalos de San Pablo. Sólo que en este caso, las compras son online o por teléfono (3459-2781).

http://www.leite-com.com.br

Glacê, un café para aliviar mis saudades porteñas

23 Sep

Al mudarme a esta ciudad, los cafés fueron una de las primeras cosas que me empezaron a hacer falta. En Buenos Aires los frequentaba mucho, sea para juntarme con amigos, para reuniones de trabajo, estudiar o para hacer tiempo. En San Pablo la dinámica es otra. Si bien se toma muchísimo café, no hay tantas confiterías como en la capital argentina. Y las costumbres también cambian: acá en general se toma el café negro (en vez del típico cortado porteño) y es raro que te lo sirvan con un vasito de agua y masitas. Con el tiempo, me acostumbré y paré de exigirle tanto a San Pablo, que también ofrece otros lugares de convivencia que en Buenos Aires no existen.

Pero cada tanto descubro cafés simpáticos, como el de Lá da Venda y me alegro mucho. Hace poco decidí ir a uno en el barrio Higienópolis que siempre veía de lejos pero nunca había entrado: Glacê. Tiene mesas en la vereda (algo rarísimo en San Pablo) y una decoración simpática. En el interior, una de las laterales está cubierta por un papel de pared con motivo floral muy lindo, el mismo que aparece en su blog, y sobre el mostrador hay una colección bastante peculiar de pingüinos de cerámica y bombitas de luz.

La atención fue impecable y las tortas (una de chocolate sin harina y otra de coco), riquísimas. Glacê también abre para el almuerzo y dicen que los platos son muy buenos.

Para otros argentinos en San Pablo con saudades, es un lugar para visitar.

Colección de pinguinos y bombitas de luz

Mientras tomaba el café, dos músicos pasaron y tocaron, con trompeta y tambor, música popular brasilera.

Glacê

Rua Marquês de Itu, 1027, Higienópolis. tel. (11) 2936-9997

http://glaceflores.blogspot.com.br/

Gracias al tango

29 Ago

Nunca fui a tantos conciertos de tango como en los últimos cuatro años que vivo en San Pablo. Qué suerte la mía de estar en una ciudad que trae a bandas y artistas como Escaladrum, Violentango, Amelita Baltar, Rodolfo Mederos…

Descubrí en la música una forma de conectarme con la Argentina. Parece un cliché de quien vive afuera, pero siempre que estoy en esos auditorios me invade una sensación muy fuerte, una especie de melancolía y felicidad, que se alternan y se mezclan desordenadamente.

El sábado pasado (25) tuve otro de esos momentos. Fui a ver un show de Diego Schissi, pianista y compositor argentino, con la orquesta paulistana Jazz Sinfônica.

Fue en el Auditorio Ibirapuera, proyectado por Oscar Niemeyer, autor de tantas obras arquitectónicas en Brasil y en el mundo. Vale mucho la pena ir a un espectáculo en ese lugar. Primero porque tiene una propuesta muy democrática, ofreciendo entradas a precios baratos para facilitar el acceso a la cultura (el show de Schissi salía R$ 20, por ejemplo). Segundo porque el edificio es increíble — tiene una forma orgánica roja que circula por el interior del hall de entrada y después se repite hacia afuera, como si fuese una lengua. Hay algo más: el fondo del auditorio se puede levantar, para poder invertir la orquesta y posicionarla frente al parque Ibirapuera. De esa forma, se pueden ver conciertos gratis al aire libre. (ver fotos abajo)

El sábado, la Jazz Sinfónica empezó sola, tocando Por una cabeza, de Gardel. Fue una versión diferente, especial. Después siguió con Oblivion, de Piazzolla, también impactante y con un solo de saxofón. El público aplaudió efusivo. Seguramente nadie se imaginaba que esas dos interpretaciones servirían para contrastar con lo que vendría después (por lo menos eso me pareció).

Para introducir a Diego Schissi, que tocó junto con el bandoneonista Santiago Segret, el maestro avisó que la propuesta del músico era innovadora. “Estamos frente a un creador”, fueron sus palabras para definirlo. También dijo que los ensayos aquella última semana habían sido muy intensos, justamente para intentar comprender las obras y el estilo del argentino. Cuando Astor, de pibe empezó a sonar, todo eso quedó evidente. Vean un video de esa composición e imagínenla con una orquesta enorme atrás.

Diego Schissi escapa de las formas tradicionales del tango. El ritmo de sus composiciones a veces no es fácil, pero su música transpira emoción. Termino el post con Líquido 3, mi favorita, en una versión del Quinteto Diego Schissi.

***

Un ejemplo de cómo se invierte el palco del Auditório Ibirapuera: proyección de la película Metrópolis, al aire libre y con música de la Jazz Sinfônica. Foto del blog Autossuficiência.

Y otra foto de acá para entender el edificio:

Un café y los mejores souvenirs de San Pablo

27 Ago

Hace un tiempo leí una nota sobre un local llamado Lá da Venda, acá en San Pablo. Las fotos mostraban un lugar muy agradable, con un aire medio vintage. Desde entonces siempre quise ir.

Cumplí ese deseo el sábado pasado. Aproveché el día de sol para ir con dos amigas a Vila Madalena, barrio parecido a Palermo Viejo (pero con muchas subidas y bajadas). En Lá da Venda hay utensilios de cocina, cestos, pashminas, ropa y juguetes. Todo muy colorido y alegre. Los productos tienen una onda de campo, como las ollas de colores y repasadores bordados.

Me llamó la atención que hay algunas cosas muy brasileras, como una bandeja decorada con “fitas de Bonfim”. Al ver otros productos, llegué a la conclusión que es un lugar perfecto para comprar regalos de San Pablo. Hay varias opciones para evitar llevar la típica caja de chocolates Garoto.

Otra idea para un regalo son estos ganchitos de cobre, con formato de ollas y cucharones, para que el mantel no se vuele.

Además de mirar las estanterías del local, nos sentamos en una mesa al aire libre para tomar un café y un pão de queijo. Parece que el de Lá de Venda tiene una receta diferente y es muy famoso. Dicho y hecho. Es riquísimo: Tiene una consistencia más blanda y un sabor diferente de los pães de queijo normales.

En la mesa, había detalles muy simpáticos, como unos mini regadores forrados de tela para azúcar y edulcorante, y unos jarroncitos con flores delicadas.

Si algún día están en San Pablo y quieren conocer este lugar, acá están los datos:

Lá da Venda

Rua Harmonia 161, Vila Madalena. tel. (11) 3037-7702

http://www.ladavenda.com.br

(este post lo publiqué en Cardamomo / fotos mías y del site de Lá da Venda)